Cartas de Lectores: «Multa injusta»

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A solicitud de un lector, que considera que la siguiente carta puede ser «de interés general a los ciudadanos de nuestra zona», la transcribimos textualmente.

«El pasado día fui sancionado de manera injusta en una de las vías de servicio de Torrelodones. Se alega que no cedía el paso en una rotonda a otro vehículo que circulaba con prioridad, obligándole a frenar. Cuando mi vehículo se incorporó a la rotonda, no había vehículo alguno en la misma. Además, el otro vehículo al que aluden en la sanción es el vehículo de la Guardia Civil que efectúa la denuncia, que entró en la rotonda a alta velocidad. Ni siquiera tuvo que frenar, ya que se incorporó a la rotonda posteriormente a la incorporación de mi vehículo. Es dicho vehículo el que circuló de manera indebida y podría haber provocado algún tipo de incidencia.

La multa está recurrida, pero como la palabra del agente tiene presunción de veracidad, me va a tocar pagar 300 euros y perder 4 puntos. Si, 4 puntos y 300 euros, porque un señor de la autoridad estuviese de mal humor un lunes por la mañana.

Aparte, fui saludado con comentarios chulescos del tipo “estos coches caros…” y otras cosas que mejor no comento. En ese momento llevaba un vehículo de empresa de gama media-alta, pero no justifica ningún tipo de discriminación.

La Guardia Civil puede estar exenta de multas por circular rápido, pero su conducción no debería provocar sanciones en los ciudadanos. Es un cuerpo al que tengo mucho respeto, con lo cual sería interesante que estableciesen seguimiento de dicho comportamiento».

 

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3 Comentarios

  1. Tranquilo, es otro impuesto más. Ahora pagas 300 eur y luego pagas el curso de recuperación de puntos. Simplemente más impuestos.

  2. En las pasadas fiestas patronales de la Asunción fui testigo, y casi implicado, en una tumultuosa pelea que tuvo lugar junto al bar ‘Triana’. Ante la peligrosa situación en la que nos encontramos en la mesa situada encima de la acera, tuve que ponerme de pie frente a los dos jovenzuelos que amenazaban con echarse literalmente encima de nosotros, es decir, mi mujer, mis hijos y mis padres. A pesar de los gritos de ‘¡policía!’ que profirió mi progenitor, la pelea fue disuelta por un camarero del bar próximo, dado que la tienda ‘de chinos’ que se sitúa entre ambos locales es el centro de reunión de estas bandas.
    Tras concluir nuestra consumición nos dirigimos a la zona de atracciones, tiempo durante el cual no encontramos ningún agente del orden. Cuando decidimos poner fin a esta accidentada tarde-noche de ocio, para ir a recoger nuestros vehículos nos topamos junto a la Plaza de la Constitución con los agentes del orden en cuestión (dos guardias civiles y dos policías locales), a quienes informamos de lo sucedido. La respuesta nos dejó atónitos:
    “Pues hace diez minutos que hemos pasado por ahí y no hemos visto nada”. Una respuesta llena de prepotencia que, aunque uno no sea muy avispado, denota la incredulidad hacia el denunciante.
    Entretanto, otro de los agentes escurre el bulto y desaparece de nuestra vista. Un tercero, agente municipal, también da una respuesta “inteligente” que, además, desdice a su colega de verde:
    “Tenga usted en cuenta que si no nos llama nadie nosotros no sabemos qué está ocurriendo”.
    Nos marchamos para no contestar de mala manera ante la chulería de los que, supuestamente, defienden el orden público.
    Lamentable. Por eso no me extraña lo que leo en esta carta.

  3. Hay mucha ansia por poner multas, no sé si son los incentivos que tienen, pero conozco muchos casos.
    El último cercano: a mi padre, taxista, ya jubilado, después de toda una vida sin una multa le puso la Guardia Civil una sanción hace unos meses en un paso de cebra, por que había dos amigas hablando a tres metros, que quizás querían pasar. Vamos un absurdo. Pues nada, fue multado, y el recurso va a ir a ningún sitio. Una verguenza.

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