La Atalaya de Torrelodones abrió sus puertas

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«Los días 14 y 15 de abril se celebraron los días de puertas abiertas en la atalaya de Torrelodones, organizadas por la Sociedad Caminera del Real del Manzanares y el Ayuntamiento de Torrelodones; el año pasado en el mes de mayo, se pudo visitarla por primera vez, gracias a los camineros, después de estar cerrada durante más de 25 años», informa Fernando Villaverde Martín en su crónica sobre la última apertura al público de la emblemática Torre de los Lodones.

«Numerosos vecinos y visitantes de Torrelodones tuvieron el privilegio de visitar el interior de la torre, tanto jóvenes como personas mayores, y sobre todo muchos niños acompañados por sus padres, se interesaron por su historia, su utilidad y la importancia de su existencia para el pueblo de Torrelodones».

«En ella se podía apreciar, una pequeña pieza en la planta baja con una chimenea adosada a un rincón de la misma, una escalera de piedra que daba acceso a una estancia superior y desde este recinto parte una escalera de hierro adosada a la pared y por ella se sube a lo alto de la torre», continúa.

«La entrada fue libre en grupos reducidos de unas 10 o 15 personas, en el interior de la Torre, Alberto del Río, miembro de los camineros, fue el encargado de dar las amenas explicaciones de los datos históricos y curiosidades, informando que en el interior de la torre existían varios pisos que se servían, para guardar la leña, y de estancia de los vigilantes de la misma».

«La atalaya esta fechada en época nazarí, por los restos arqueológicos encontrados en las inmediaciones, la función principal era dar las alarmas, cuando era de día el aviso se daba con una gran humareda para que fuera visible desde lejos, y por la noche se hacía un gran fuego con el mismo fin».

«Las torres se usaban para pasar un mensaje de alerta, no para defenderse, en la guarnición de Torrelodones, el somatén estaría formado por dos personas como mucho».

«El cuerpo de la atalaya es posterior a la construcción de la torre por los árabes, y no se sabe cuál es el motivo de ese elemento, si era para que pareciera un castillejo o cualquier otra circunstancia».

Varias personas se interesaron en saber cuándo se podría subir hasta las almenas; y Alberto comentó que había un proyecto mediante una escalera de caracol para poder subir a lo alto de la torre».

«A la salida de la visita todo el mundo se mostraba satisfecho por haber podido disfrutar de unos minutos en el interior de nuestra atalaya, dando gracias a los Camineros y al Ayuntamiento por la jornada de puertas abiertas».

(Texto, imágenes y vídeo: Fernando Villaverde Martín)

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