Cultura: Se celebró en Torrelodones una conferencia sobre el arquitecto Manuel Martínez Chumillas

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Días pasados se celebró en la Casa de Cultura de Torrelodones una conferencia sobre el arquitecto Manuel Martínez Chumillas, por el ponente y arquitecto urbanista Antonio Iraizoz García. Nuestro colaborador, Fernando Villaverde Martín, ha elaborado la siguiente reseña sobre el interesante acontecimiento cultural, en el que se dio a conocer la vida y obra de este afamado arquitecto que ha dejado una notable impronta en varias zonas de Torrelodones.

Texto e imágenes de Fernando Villaverde Martín:

«En la conferencia, a la que acudió numeroso público, que casi completó el aforo, estuvieron presentes entre otros la Primera Teniente de Alcalde Cultura y Transparencia, Luz Marina Vicen Aznar, la concejala de Ciudadanos, Marta López así como algunos familiares e hijos de Manuel Martínez Chumillas.

Bajo el título El arquitecto Martínez Chumillas, entre la Colina de los Chopos y Torrelodones, se desarrolló la ponencia por el también arquitecto urbanista y vecino de Torrelodones Antonio Iraizoz García, quien desde el principio mostró un buen número de fotografías, planos y documentos referentes a la obra de Martínez Chumillas.

Después de las palabras de presentación y agradecimiento dirigidas a personalidades, amigos y público asistente, comenzó con un pequeño esquema formado por ocho puntos que conformaban la columna vertebral de su ponencia. De entre estos puntos, destacaremos los titulados: El arquitecto y su época, su importante obra madrileña, su contribución a Torrelodones y la obra realizada en Torrelodones

Comenzó diciendo que Martínez Chumillas ayudó a levantar la Colina de los Chopos madrileña y encontró su propia Arcadia entre la ciudad y la sierra, creando una imagen arquetípica de Torrelodones donde estuvo vinculado estrechamente, desde su juventud, al menos desde 1922. Su obra dejo una fuerte huella en Torrelodones

También comento que aparte de famoso arquitecto, fue escritor, publicando en 1929 un libro sobre Alonso Cano; pintor, con dieciséis años, pintando un cuadro al óleo “el Puerto chico de Santander”. También fue músico. Sus estudios musicales los hizo en San Sebastián y Madrid, y compaginó su profesión de arquitecto con su pasión por la música que no dejo de componer nunca, aunque gran parte de su obra es totalmente desconocida por el público español

Como arquitecto, su obra abarco desde la arquitectura racionalista hasta una más ecléctica, pasado por la arquitectura clásica y tradicional. Se licenció en 1926.

Fue Catedrático de la escuela de Bellas Artes de San Fernando, Arquitecto Jefe de la Dirección General de Arquitectura, y Académico honorífico de Granada, Málaga o Sevilla; entre otros muchos cargos que desempeño en su vida.

De su obra madrileña tanto de restauración como de nueva planta, citaremos las reconstrucciones de la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol, del Monasterio de las Descalzas Reales, del Monasterio de la Encarnación y de la Iglesia de San Cayetano. Las obras de nueva planta son El Archivo Histórico Nacional, (1942) el Alberge de María Cristina (1943) y el Hospital de la Beneficencia del Estado, actual Hospital Universitario de la Princesa (1952).

Su obra se extiende por otros países y ciudades como Barcelona, Sevilla, Palma de Mallorca, Burgos, Oviedo y Algeciras en España, así como Caracas (Venezuela) o Tánger (Marruecos).

El arquitecto viene a Torrelodones gracias a su padre, Manuel Martínez Rodríguez, que alquilaba en Torrelodones Villa Emilia, ubicada en La Colonia frente a Correos.

La obra realizada en Torrelodones comienza en 1935 con una casa de descanso situada en el km 35 de la carretera de La Coruña, fue su primera casa familiar en Torrelodones, según palabras del propio arquitecto Chumillas …“esta edificación se asienta sobre una gran masa de piedra, gran parte al descubierto que le proporciona parte de los cimientos, tiene cuatro dormitorios, un servicio de baño, una pequeña cocina y una sala de descanso que sirve de comedor y cuarto de estar, esta casa no es de estilo vasco, ni californiano, ni español antiguo ni cubista”…, actualmente esta casa esta demolida al pasar por medio los lindes de la segregación de una finca.

En 1946 el Hotel para don Manuel Blasco Santos, conocido como La Casita en la Avenida de Valladolid.

Especial mención tiene el llamado barrio Chumillas, diseñado con una gran unidad estilística, es un conjunto de siete Hoteles situados en la calle de los heliotropos (cerca del cuartel de la Guardia Civil). Los hoteles que conforman el barrio son: el hotel Las Vegas que le construye para su hermano Lucio Martínez Chumillas, otros dos iguales en 1947 —uno es para el constructor Miguel Ardiz Gimeno y el otro es para el Joyero y anticuario Villanueva—, otra casa para el cónsul Rodolfo VarónLa Chispa”, una casa para Joaquín Rodrigo, otra casa para Francisco Martínez ChumillasEl Porche” y al otro lado de la calle esta “El olmo”, para el pianista José Cubiles.

En 1954 el párroco José Ramón Fernández le encarga la reforma y ampliación de la Iglesia de San Ignacio de Loyola, que en 1950 se había sufrido el derrumbe de la torre del campanario y en 1964 se amplió nuevamente para albergar el colegio de San Ignacio de Loyola.

El conferenciante concluyó diciendo que el estilo rústico, pintoresco y casi onírico que Manuel Martínez Chumillas desarrollo en Torrelodones, y las siete casas del barrio de Chumillas, serán el paradigma arquitectónico de Torrelodones un modelo de viviendas para una determinada clase social que perdurara entre nosotros durante muchas décadas.

Al terminar, el ponente recibió un caluroso aplauso por parte del público y la felicitación de uno de los hijos del arquitecto Martínez Chumillas allí presente».

 

(Texto y fotografías: Fernando Villaverde Martin)

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