El Colegio San Ignacio viajó a Lampedusa para interiorizarse sobre las migraciones y su problemática

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Alumnos y profesores del Colegio San Ignacio de Loyola (Torrelodones, Madrid), recogiendo la invitación lanzada por el Papa durante la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, acaban de viajar hasta la isla italiana de Lampedusa para conocer de primera mano la problemática de las migraciones y compartir con otros colegios europeos diferentes jornadas de sensibilización; aprovechando una iniciativa del gobierno italiano para sensibilizar conciencias entre los jóvenes.

Mañana 3 de octubre será el 6º aniversario de la tragedia que tuvo lugar en 2013, cuando un barco que transportaba inmigrantes desde Libia a Italia se hundió frente a las costas de Lampedusa, con el dramático saldo de 368 muertos; a pesar de los desesperados esfuerzos por salvar vidas, de los guardacostas italianos y otras personas. El testimonio y los recuerdos de “Vito”, uno de los “espontáneos” que consiguió salvar muchas vidas, impactó a los viajeros torresanos, tal y como lo relata el profesor del San Ignacio,  Alfonso Calavia.

Transcribimos el relato de la conmovedora experiencia a continuación:

 

«El fondo marino de la isla italiana Lampedusa»

«Parroquia de San Gernaldo, centro de Lampedusa. El día 1 de octubre a las 15.45, entrada ya la tarde en el ritmo italiano, nos encontramos con Vito, uno de los hombres que salvaron literalmente la vida de varias decenas de inmigrantes el 3 de octubre de 2013, seis años ha. Ese día cogió un barco con intención de pasar un buen rato con amigos y, de pronto, percibió que algo no andaba bien.

A unos metros de la costa y muy cerca de su embarcación, centenares de personas se ahogaban. Vito y sus amigos no dudaron, no había lugar para el miedo, la necesidad humana delante de sus ojos era tal que no podían pensar en otra cosa que no fuera procurar salvarlos a todos. Ese era su deseo aquella noche: salvar a todos.

Cuánta necesidad en el mundo… y al mismo tiempo una constatación: el hombre llega adonde llega. Pudieron salvar a unas 40 personas. Fallecieron 368. Necesidad y límite, eso somos. Ahora bien, el límite humano no impidió que Vito y los suyos salieran radicalmente de ellos para llegar a otros, para ayudar a que otros pudieran vivir “un poco más” la vida preciosa que se nos regala a todos. Qué espectáculo el ser humano… Unos amigos de vacaciones se olvidan de ellos mismos para “darse” a unos cuantos desconocidos. ¿O eran más ellos que nunca? Piel distinta, idioma lejano, cultura atípica a sus ojos… y un mismo corazón, las mismas ganas de vivir un minuto más en este mundo.

Vito termina de narrar lo que vivió y se le llenan los ojos de lágrimas, como a muchos de nosotros escuchando su relato. Unos instantes después llega la pregunta de una alumna, la gran pregunta, diría, porque hablamos también de responsabilidades, de implicaciones políticas, de qué cosas se podrían haber hecho para evitarlo, pero eso no es lo que hace llorar a esta chica. ‘¿Por qué se les arranca la vida así? ¿Qué sentido tiene?’. Está desgarrada. ‘¿No es misteriosa la vida?’, pregunta un profesor. Ella asiente. La vida es un misterio. La muerte también. Y allí mismo, levantando la cabeza, Jesús en la cruz. Una cruz hecha con pedazos de remos de madera. Nos arrodillamos y le preguntamos al Señor por el gran misterio de la vida, y la muerte».

Alfonso Calavia, Profesor de Lengua de ESO y Bachillerato.

 

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